Triple Impacto empresarial: ¿Es causa o efecto de la sostenibilidad?

Triple Impacto empresarial: ¿Es causa o efecto de la sostenibilidad?

Estamos en marzo, el mes de las Empresas B, y como parte del movimiento no queremos dejar pasar la oportunidad para hablar de la importancia del Triple Impacto empresarial. Si bien es un término que sigue siendo “novedoso”, como metodología está ganando terreno en todo el mundo.

Cada vez hay más negocios, emprendimientos y organizaciones que adoptan características de Triple Impacto. Esto, en parte, impulsado por la creciente conciencia pública sobre los temas relacionados al medioambiente.

A nivel global existen más de 8000 Empresas B y, de ese porcentaje, alrededor de 1170 se encuentran en América Latina. Aunque puedan parecer escasas en comparación con la gran cantidad de organizaciones que existen en el mundo, estas entidades están surgiendo como un grupo que impulsa el cambio hacia una economía más regenerativa, inclusiva y equitativa, acelerando así la transición desde el modelo tradicional.

En este contexto, el Triple Impacto empresarial emerge como un enfoque esencial que aprovecha la fuerza del mercado y brinda soluciones a los desafíos económicos, sociales y ambientales de la actualidad. Teniendo como resultado organizaciones que integran su propósito a este modelo, preocupándose por el medioambiente y la sociedad, sin perder la rentabilidad financiera.

Triple impacto empresarial como causa: Motor que impulsa la sostenibilidad

Partiendo de la premisa de que el Triple Impacto empresarial contribuye de manera significativa al bienestar de la sociedad y la protección del medioambiente, las organizaciones ven en este enfoque holístico una oportunidad para impulsar un modelo de negocio responsable.

Más allá de las consideraciones financieras, pone en el centro del negocio a las personas, creando valor no solo para sus accionistas, sino también para sus empleados, comunidades y el planeta en general.

De este modo, reconoce que el éxito a largo plazo está ligado a una serie de acciones que intrínsecamente guardan relación a prácticas amigables con el medioambiente, como por ejemplo reducción de la huella de carbono, gestión de residuos, inclusión y diversidad, ética en las gestiones operativas, entre otros.

A su vez, la creciente demanda de inversionistas y consumidores que eligen productos o servicios responsables, de marcas éticas, ha llevado a las empresas a reconsiderar su enfoque tradicional, encontrando en el Triple Impacto una fuerza impulsora detrás de la adopción de acciones sostenibles.

En este sentido, se puede decir que el Triple Impacto empresarial direcciona el accionar de las organizaciones, transformando su modelo operativo para cumplir con la transparencia y responsabilidad que esperan los usuarios. Pero además, es una herramienta que permite evaluar y mejorar el desempeño organizacional en términos de impacto social y ambiental.

Triple Impacto empresarial como efecto: ¿Es la consecuencia de prácticas sostenibles?

Ahora bien, desde una perspectiva más amplia el Triple Impacto empresarial puede ser visto como un efecto de la sostenibilidad, considerando que es el resultado natural de una serie de prácticas sostenibles, ejecutadas por una organización, para mantenerse relevante en el mercado y seguir siendo competitiva en el tiempo.

Frente a las expectativas cambiantes de los usuarios y las nuevas exigencias de los consumidores, las marcas se han visto en la necesidad de reevaluar su papel en la sociedad y el medioambiente; ahora son conscientes del impacto que su aporte tiene en el entorno y, por eso, están asumiendo un compromiso que va más allá de la ambición.

Esta tendencia, que se ha visto en organizaciones de todas las industrias, implica cambios y genera beneficios que no necesariamente se traducen en ganancias, como reducción del consumo de recursos naturales, acceso a nuevos mercados, cumplimiento de regulaciones legales asociadas al tema, entre otros.

Del mismo modo, contribuye a ejecutar estrategias de sostenibilidad robustas con un fuerte compromiso hacia la calidad e innovación. En primer lugar, porque las organizaciones se enfocan en impulsar su crecimiento sostenible y, en segundo, porque dejan una huella y crean valor compartido entre todos sus grupos de interés.

En cualquier caso, el Triple Impacto empresarial puede ser visto tanto como causa, motivando a las empresas a obtener la Certificación Empresas B y cumplir con los estándares requeridos, o como un efecto, siendo una respuesta natural a organizaciones que se preocupan por satisfacer las necesidades presentes, sin comprometer la capacidad de futuras generaciones.

Sintonía entre el Triple impacto empresarial y las Empresas B

Si bien la implementación de estrategias que busquen el bien económico, social y medioambiental es el camino para alcanzar el Triple Impacto empresarial, a través de la certificación B las organizaciones asumen este compromiso formalmente.

Para convertirse en empresas B, las organizaciones deben seguir un proceso de certificación a cargo de B Lab.

En este recorrido, son sometidas a una evaluación de impacto en la que se analizan aspectos claves de este enfoque como sus políticas de gobernanza, el impacto en los colaboradores, clientes, el impacto en la comunidad y el beneficio medioambiental que se genera a través de las prácticas operacionales.

Dicha evaluación arroja una puntuación mínima requerida para continuar con el proceso y, posteriormente, B Lab hace una revisión exhaustiva de los documentos solicitados.

Posteriormente, se hace la firma de la Declaración de Interdependencia de B Lab, en donde la empresa asume el compromiso de dar cumplimiento a los principios planteados por el movimiento, en donde destaca la búsqueda de beneficios económicos, sociales y medioambientales.

Una vez firmada la declaración, la solicitud es aprobada por el Comité de Certificación de B Lab para, luego, obtener la certificación y poder hacer uso del sello de Empresas B en sus activos.

En conclusión, las Empresas B son organizaciones de Triple Impacto empresarial. Por tanto, en la toma de decisiones consideran el impacto que sus acciones pueden generar en la naturaleza, clientes, proveedores, colaboradores, entre otros. Mientras que los negocios sostenibles no necesariamente son Empresas B, pues requieren de la certificación para poder operar formalmente bajo los principios del movimiento.

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